El viaje desde Cartagena habÃa durado más de lo deseado, tal vez porque se me acababan los dÃas en Colombia o quizas porque la lucha contra el Aire Acondicionado en modo "polar" (tipico de los viajes en Bus) me habÃa agotado.
Hice pie en Santa Marta la segunda vez en este viaje, la primera habÃa sido en el aterrizaje. No tarde mucho en darme cuenta que no habÃa visto la ciudad de noche, el primer dÃa habÃa sido solo un paso efÃmero para descansar en Taganga. Ahora tenÃa dos opciones, agarrar un taxi para llegar rápido al hostel y luego salir a recorrer o ir en bus, recorriendo los distintos barrios de la ciudad. Automáticamente descarté la primer opción al ver que los taxistas me habÃan reconocido como un excelente pichon-turista y me querÃan estafar con el precio.
Encontrar el bus adecuado no fue nada fácil, de hecho no tomé el que deberÃa haber tomado y terminé un tanto alejado del Hostel. No recuerdo las calles exactas pero sà recuerdo que la zona no me inspiraba confianza, para ser realmente sincero, en ese lugar lo único que querÃa era hacerme invisible.En fin, mochila al hombro y comencé la aventura nocturna. Los primeros momentos me autoconvencà que no iba a haber sobresaltos. 10 metros...no pasa nada. 20 metros...nada. Y asà fueron pasando cuadras sin motivos por los cuales llevarme un susto. Tal fue la confianza que mi cabeza ya estaba pensando en la ducha que me iba a dar.
Cuando volvà a fijar la vista en el horizonte, estaba a 100 metros de un grupo de pandilleros que se dirigÃan zigzagueantes hacia mÃ. Tardé muy poco en arrepentirme de no haberme tomado el taxi desde la Terminal. El exceso de confianza me estaba llevando a un souvenir no deseado para todo viajero. La frustración ya estaba instalada cuando dos policÃas, salidos de una pelÃcula de acción, me interceptaron en la avenida.
-Señor, hacia donde se dirige?
-Voy al centro, a la zona de los hostels.
-Usted sabe que es muy peligroso andar por aquà de noche?
-Algo me habÃan dicho.
-Le aconsejo que no siga por esta avenida porque le van a robar todas sus pertenencias, doble aquà por calle 19 y luego doble en carrera 4.
-Gracias!
Y ese gracias fue un agradecimiento muy sincero, me salvaron de una situación muy fulera.
Despues del "altercado" me vi todo el camino sugestionado, no era para menos. Lo raro fue que no sentÃa miedo, tal vez la adrenalina inyectada me estaba pidiendo mas "acción". Para cuando llegaba al hostel, lo mas peligroso ya habia pasado (y mi instinto Rambo buscaba calma!).
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| Simon Bolivar. El lugar de su deceso fue Santa Marta, por eso se lo homenajea de esta manera |
Último dÃa en Colombia
En Parque Tayrona tuve la grata sorpresa de conocer a Belén de "Camina este mundo", otra loca con fuertes ambiciones viajeras que al terminar este Post estaba por tierras norteamericanas. Después de conocerla no tuve dudas en hospedarme en el hostel en que estaba trabajando, todo por unos minutos extra de charlas viajeras.
"Que Dia es?" Me digo a mi mismo y sin necesidad de responderme me doy cuenta que estoy en el ultimo dia de mi viaje. Fatalidad.
Me levanto lo mas rápido que puedo de mi cama (que dista mucho de ser igual de rápido a los dias de oficina) y armo todo para ir al aeropuerto. Dejo las cosas en recepción y me doy una vuelta por la zona centrica de Santa Marta.
La actividad callejera se reduce a unos manteros y vendedores de artesanias que se pelean por el ultimo espacio de sombra en el mediodÃa caribeño. Entro sin esperanzas de encontrar algo entretenido en el Museo del Oro y salgo con ganas de recomendarlo a todo el mundo.
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| En el patio del museo el sol se querÃa asomar |
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| recurso multimedial para mostrar comidas tipicas de la zona |
Fotos
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| El centro historico de Santa Marta |
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| El viaje se acabo. La hora de paritr. |








